El Atlético de Madrid a puerta cerrada



El Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) ha confirmando la sanción que condena al Atlético de Madrid a disputar su próximo partido de la Liga de Campeones a puerta cerrada. Dicho encuentro será el que le enfrente al PSV Eindhoven la próxima semana.

Sin embargo el TAS ha rebajado la sanción económica de 150.000 a 75.000 euros y ha levantado la amenaza de un segundo partido de sanción si en los próximos dos años ocurrían incidentes en el Vicente Calderón. Este segundo partido de sanción ha sido revocado debido a que no se ha podido demostrar que existieron gritos y actitudes racistas de la afición atlética durante el partido ante el Marsella. Su única base para mantener el partido a puerta cerrada es que se produjeron "severas irregularidades en las medidas de seguridad". Escasos argumentos me parecen a mi para mantenerse en sus trece.

De la sanción inicial de la Uefa de clausurar el estadio rojiblanco por dos partidos, y uno más si reincidían, y 150.000 euros de multa se ha pasado en las sucesivas apelaciones a un partido a puerta cerrada y 75.000 euros de sanción económica.

Aquí se ve claramente que la Uefa se había excedido con esta sanción. Sanción que en todo caso debería de ser para el club cuyos aficionados habían montado la trifulca, es decir, el Olympique de Marsella. Su hinchada protagoniza día sí y día también incidentes en su estadio y fuera de él sin que pase nada. En la Uefa hace falta algo más de imparcialidad, señor Platiní.

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